Debates que prometen se transforman inexorablemente en desvaríos personales, en minucias disfrazadas. Finalmente los licenciados de la palabra, nos harán bostezar. Interpretar la obra ajena y sus influencias, sermoneando a la plebe es una Mentira maquillada a la que se le ve la fisura. Más ascetismo, señores.
Tienes un estilo encantadoramente perverso.
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