Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

viernes, noviembre 30, 2012

Vagabundas

Hoja 2.
El día que me vaya, el cielo se va a romper en mil pedazos. Mi felicidad lo va a quebrar y entonces todos podrán ver lo que se ocultaba detrás del cristal. Peces de aletas turbias.
Me tiro sobre Manuel y corro con los pies al revés. Voy dejando surcos violetas entre las estrellas. He caminado mucho allá arriba, aunque mi cuerpo este sobre el médano. El y yo, anestesiados o moribundos, corremos carreras frenéticas en el cielo.

Hoja 3.
Siento una especie de odio hacia las mujeres oveja. Se rasuran para disimular la lana que les crece hasta las orejas. Son ordeñadas y tratadas colectivamente porque es imposible diferenciar una de otra. Además, me agobian sus balidos. Los pastorcitos que las acarrean también son desagradables. Me asusta que me confundan y acelero mis planes. Y mis pies. Este pueblo está lleno de soretes de cuadrúpedo.
A la gente común no le gusta que nadie escape de lo previsible. Les recuerda demasiado su propia condena a perpetuidad.

Anotaciones (tristes) al margen
Mi madre ha muerto. Todo lo que sentía se ha paralizado. Ni siquiera tengo deseo de partir. Ahora no soy nadie, no tengo principio. En casa reina el vacío. Ella nombraba las cosas y todo se ponía en marcha. Sin nombre, nada existe.

Las Cuevas se pasan el día llorando. Sobre todo Rita. Barre la arena que se extiende por todos lados y la escupe. Dice cosas feas. Sus padres fueron enterrados en el huertito de atrás. Al lado de su papá, nacieron un montón de rabanitos.

Fragmentos de Vagabundas (ed. El Ateneo, 2011)