Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

sábado, octubre 22, 2011

Desde el margen

DIARIO LOS ANDES
Cinco narradores contemporáneos escriben en las orillas del realismo, el terror y el desenfado.
Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar
sábado, 22 de octubre de 2011

Alejandra Zina es la autora del éxito editorial “Barajas”.
Supongamos que la premisa sea recomendar cinco títulos de narradores argentinos aparecidos en los últimos meses. Libros que, junto a "Kryptonita", deban quedar a mano en la mesita de luz de las novedades felices.

Libros escritos con sagacidad, capaces de trascender las fronteras nacionales. No diremos, desde luego, que se trata de 'jóvenes' ni de 'secretos bien guardados', aunque suelen ser las chapas con las que los presentan editoriales, ferias y suplementos. Y si es cierto que estos autores  pueden haberse oído poco por estos lados, su fama se expande  por la Red a velocidad de dedos.

Digamos para el anclaje que los cinco  andan por los 40 y que cada uno vive en Buenos Aires con su dinámica de talleres, clases y páginas periodísticas.

Digamos también que se hallan, justo en estos días, presentando sus textos recién saliditos del horno, rodeados de honestidad y críticas positivas, más allá de las puertas del ego.
Entonces, sigamos esta guía arbitraria de selecciones afectivas.

Alejandra Zina. ¿Qué se sabe de ella, además de que su libro "Barajas" recorre el mismo circuito que el autor de "Kryptonita"?  Dejemos de lado que viven juntos. Alejandra es escritora desde hace varios cuentos. Por empezar, publicó la antología “Erótica argentina” y, en co-autoría, la compilación “En primera persona. Correspondencia argentina en dos siglos”. Relatos suyos integran diversas antologías de Argentina y España mientras que elabora notas y reseñas en Clarín, Ñ, Perfil, El Litoral, Mil Mamuts y El Ojo Mocho, y en las revistas españolas Culturamas y Calibre 38.

Pero lo que interesa hoy es su novela debut, "Barajas",  (Plaza&Janés, 2011) una de las curiosidades literarias que aterrizó de este lado del mapa trayendo frescura y lucidez. Suerte de road-movie aérea, la novela tiene como protagonista a Carolina, una azafata en busca de un destino que conduce al lector por un viaje hilarante y dramático a la vez.

Otro buen momento del año editorial lo propició "Vagabundas", la experiencia textual de Fernanda García Lao, esa mendocina que (tras el reconocimiento ganado por "Muerta de hambre" y "La piel dura"), por estos días se prepara para asistir como invitada a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más anhelada del Continente. Y ya que estamos, no podemos dejar pasar que la misma feria considera este año a Hernán Ronsino (escritor, sociólogo, profesor de la UBA), como otro de los créditos nacionales capaz de representarnos allí.
 
Sí, también viaja Fabián Casas, entre otros veintitantos “secretos” de la cultura latinoamericana.  Como sea, Ronsino viaja con la alegría extra de ver reeditada su segunda novela, "Glaxo", que desde 2009 sigue destacando. Para entender el rastro basta decir que "Glaxo" se inicia con un epígrafe de "Operación Masacre", de Walsh, y que delimita su unidad de lugar (eso que apuntalaba a Saer) en un pueblo de provincia.

Y sí: otra vez se puede calmar la sed de crónica. La llegada  de "Los otros: una historia del conurbano bonaerense", de la ineludible Josefina Licitra, encuentra el modo de abismarnos en olores, escombros, punteros, motos, miedos y balas con el pacto claro de la contratapa: “Los Otros invita al lector a recorrer el conurbano metiendo las patas en el barro, aunque a veces el barro le llegue hasta el cuello”. Claro: es la autora de “Pollita en Fuga”, la crónica con la que obtuvo en 2004 el Premio de la Fundación Nuevo Periodismo.

"Chicos que vuelven", la nouvelle de Mariana Enríquez, invita a deambular por el infierno urbano junto a la pluma exquisita de la autora de "Los peligros de fumar en la cama". Aquí, la inminencia del terror se desenvuelve entre chicos desaparecidos y agobiantes burocracias, con cortes de violencia escatológica y atmósferas tan oscuras como las de la prostitución infantil y la trata de personas. La autora, pues, enciende su linterna en el estómago del delito más rentable, en la boca de lo que no se habla, porque no figura ni en la tele ni en las agendas políticas.