Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

viernes, marzo 30, 2007

Escribir (declaración de intenciones literarias)

















Texto leído en la presentación de
Opción libros 4
La noche de las Librerías

Por Fernanda García Lao

Nunca escribo sobre la visión directa de las cosas.
No me interesa reflejar como si fuera un espejo lo que ya existe.

La realidad no me necesita y siempre se viste de otra cosa. Metamorfosis de los sucesos.
Mi tarea es ensamblar sonidos, conceptos, retazos de diálogo y objetos, concentrando poesía o pensamiento, juegos banales y preceptos filosóficos, en un jugoso caos con lógica propia.
En el proceso de escribir siempre aparece la desmesura y la anarquía primero. Es decir, el arrebato poético. El ordenamiento y la estructura, vienen después.
Nunca diseño el terreno con anticipación.
Parto de la palabra hacia la imagen. Es decir, construyo imágenes a partir de palabras, y casi nunca al revés. Es el poderío y el misterio de la palabra lo que se dibuja en mi mente. Alguien dice algo y entonces nace el mundo. La voz como disparador de lo que existe. El personaje primero. Tiene que ser nítido y particular. Alguien nuevo para mí. No la reproducción de algo que ya existe. Después, cuando ya está crecido, puede parecerse a alguien real, en algún momento. Pero si no tiene atributos propios y motor desde el principio, se deshace y no puede tolerar nada.
Para escribir un personaje, necesito triple visión:

- Ver al personaje
- Ver lo que ve el personaje
- Ver lo que imagina o sueña el personaje

Y después hacer todo lo contrario.

Al principio las posibilidades de escritura son infinitas.
Pero a medida que avanzo, se va cerrando el cerco.
Cada vez es más pequeño y acotado.
Cuanto más avanzo, más pequeño.
Cuanto más pequeño, más rico.
Cada historia contiene una serie limitada de sucesos.
Hay cosas que no le corresponden, que le hacen doler los pies.
Entonces, las doy vuelta, las achico, las descompongo, abuso de ellas.
Y si todavía no funcionan, las tiro a la papelera.
No hay nada peor que intentar poseer una frase.
Por fantástica que sea, si está de más o hace ruido, la abandono.

¿Uno elige a sus monstruos o son ellos los que nos eligen?
¿Un personaje nace o se hace?
¿Quién define los acontecimientos? ¿Escritor o escrito?
¿Después de publicar, quién permanece? ¿El escritor o la obra?
Si uno que es tan limitado es más importante que su obra, esa obra no sirve para nada.