Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

jueves, noviembre 24, 2011

Un “secreto” literario argentino que ahora develan en México

La Feria del Libro de Guadalajara eligió 25 escritores. Fernanda García Lao es una de tres argentinos.

POR Ezequiel Alemian
REVISTA Ñ

NO SOLO LIBROS. García Lao también es actriz y compositora.


Como se trata de literatura (y del negocio de los libros), como se trata de los libros de hoy y de mañana, como se trata de seguir la cadena de lecturas, la Feria del Libro de Guadalajara (una de las más importantes en lengua española) decidió celebrar sus 25 años eligiendo 25 escritores “secretos” de la literatura latinoamericana. Entre ellos, tres son argentinos. Fernanda García Lao es una de ellos. Los otros, Hernán Ronsino y Fabián Casas.

García Lao (1966) vivió en Mendoza, donde nació, luego en Madrid, después otra vez en Mendoza, en Buenos Aires, de vuelta en Madrid, y desde 1993, nuevamente en Buenos Aires. Habla con las eses. Dice que sus padres, periodistas, poetas, rechazaban sus primeros textos porque no encontraban en ellos una voz propia. Si no escribe, siente que vive inútilmente. Para no quedar pegada a un estilo, escribe sus novelas de a dos. Actriz, dramaturga, compositora, publicó su primera novela, Muerta de hambre, en 2005. A esta siguieron La perfecta otra cosa (2007), La piel dura (2011) y Vagabundas (2011).

-Desbordada por el lenguaje, derramada sobre la realidad, ¿qué esconde en su interior la gorda que protagoniza “Muerta de hambre”?
-Estaba armando un personaje, como actriz, y me dieron un cuerpo enorme, de goma espuma, donde me metía para experimentar. El proyecto no salió, pero me quedaron la tensión de ese cuerpo, y unos textos que había escrito como biografía de la gorda, una mujer muy solitaria. El personaje apareció con rabia desde la primera línea, y fue creciendo a medida que iba amasando esa rabia. Tiene mucho de la incorrección del que no se entiende. Con ella podía ser mala, seguirla y decir todo lo que me aflorara. ¡Finalmente podía ser una gorda punk!


-¿De dónde le viene esa rabia? En “La piel dura” parecés aludir a un origen social.
-No sé, no psicoanalizo a los personajes. En La piel dura quería escribir sobre la frustración del actor, en estado de eterno aprendizaje, de examen continuo. Es muy cruel. El mundo de lo estético femenino también es un mundo de mucha crueldad. Hay un montón de reclamos sobre el cuerpo que muchas mujeres toman como propios, y que a mí me espantan. Son inventos de tortura cotidiana.

Hablabas también del escritor como director de teatro.
-En teatro hay que extraer el conflicto del espacio. El espacio, en Vagabundas, por ejemplo: un hotel fracasado en una playa ventosa y desolada, es esencial. Hay un médano. No puede estar de adorno. Entonces se mueve, desea a una de las protagonistas. Ella se le tira encima y tiene con el médano una relación más intensa que con su marido.

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