Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

viernes, septiembre 30, 2011

Autoretrato para la Feria del libro de Guadalajara

Nací en Mendoza (Argentina, 1966), pero me formé en Madrid. Y me deformé, reiteradamente, con tesón. Viajar instruye y trastorna. Cumplí diez años en el aire, sobre el mismo océano que había unido a mis padres, pero en sentido inverso.
En casa, me entrenaron en el arte de la conversación, la literatura y el absurdo. Soy Bachiller en Letras, estudié piano, danza clásica, actuación, dramaturgia y periodismo.
Me mudé unas veinte veces de hogar y cuatro de continente. Trabajé en radio, hice teatro, canciones, cine, video. Con mis obras viajé a lugares exóticos como Colombia, Panamá, Chile y Mar del Plata.
Tanta agitación geográfico-compulsiva derivó en una necesidad imperiosa de escribir. Una pulsión vital por el registro. Mis papeles y yo éramos una sola cosa. Mientras yo me mostraba, mi literatura crecía en la oscuridad. Es decir, yo era su contorno.
Un día decidí mandar mi primera novela a concurso. Era 2004, y Muerta de hambre recibió el primer premio del Fondo Nacional de las Artes, publicándose un año más tarde. Ese mismo año, otro jurado alucinado me concedió el tercer Premio de Novela Julio Cortázar por La perfecta otra cosa, editada en 2007.
Este año 2011, aparecieron mis novelas La piel dura y Vagabundas en Argentina; y La Faim de María Bernabé, en Francia. El acontecimiento de la publicación le dio impulso a mi actividad oculta: la literaria, que devoró mi costado social, teatral y empeoró mi espalda. Ahora, ella se muestra y yo, me guardo.
He vivido un poco más de quince mil días de los cuales no recuerdo prácticamente ninguno. Soy amnésica -es decir optimista- por naturaleza. Me gusta olvidarme de mí e inventar otros mundos. Las palabras me pueden, me deslumbran, y frente al papel, me dictan lo que no entiendo. Por eso escribo, para cederles mi lugar. Saben gruñir o murmurar cuando hace falta. Ellas son mi cuerpo. Yo sólo les presto la cabeza.

 
Presencia de Argentina en la FIL