Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

lunes, julio 25, 2011

Por qué seremos tan nómadas

Fernanda García Lao, hija de un conocido periodista mendocino, vuelve a impactar en la escena literaria.



Fernanda García Lao, la autora mendocina radicada en Buenos Aires, vuelve a transitar el deseo femenino en su novela “Vagabundas”.









Diario Los Andes
Supemento Estilo

Domingo, 24 de julio de 2011

Apenas abrimos “Vagabundas”, Fernanda García Lao nos avisa: “Este libro admite el desorden. Abierto a lectores nómadas y erráticos”.

De entrada, te invita a irte por los márgenes. Así que vale, antes que nada, asomarse a su blog y hallar novedades. ¿Qué hay? Pues un fragmento llamado “Analogías y diferencias (Hojas sueltas con manchas de grasa. Previsiblemente medialunas)" que dice: “Cualquiera distingue entre las mujeres domesticadas (hembra helecho) y las osadas (hembra móvil).

Las primeras son seres orgánicos, fáciles de conseguir: en todas las casas hay una. Muy usadas como ornamentales, tienen tendencia a la cosificación. El cuerpo vegetativo de las hembras helecho se lleva bien con la humedad y la sombra".

Esas miguitas de literatura clasificatoria, de atajos textuales, de book de la almohada, se desparraman en el interior de “Vagabundas”, la novela sorprendente que acaba de lanzar El Ateneo y que ya ganó una mención en el Premio Internacional de Novela Letrasur 2010, cuyo jurado estuvo integrado por Martín Kohan, Claudia Piñeiro y Juan Sasturain.

La obra se abre con un adiós: “Eusebia le anuncia a su hijo Demetrio que está pronta a partir y que probablemente nunca regrese. Todo sucede en un hotel solitario, situado sobre la costa de la provincia de Buenos Aires. A partir de allí, las historias se van entrelazando y la ausencia de Eusebia es como un fantasma que todo lo contiene”.

¿Quiénes son las vagabundas, pues? Las que, como Eusebia, han seguido el rumbo de sus heroínas, “mujeres que no consideran que deban atarse a sitio ni hogar alguno y cuyas biografías -recopiladas y alteradas por ella- cierran la obra”.

Mujeres, en síntesis, que han hecho del viaje su ‘cuarto propio’. A instancias del relato, el deseo femenino ilumina una elección vital: irse, no para buscar la felicidad sino para encontrarla en el camino...”

Si el poema de Alejandra Pizarnik escindía al sujeto -“explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”- la narrativa de García Lao, tal como afirma Genovese, “agita el fantasma de otro terror: ser invadido por el engendro del otro, que nos terminará poseyendo”.

Entonces, el vagabundeo como espacio de privilegio, como indagación sobre el cuerpo propio.
Entendamos: “Eusebia había heredado la sed de ruta de Escobar. Siempre había odiado el ancla, el viento, la escollera y los manteles bordados. Desde muy chica, se sentaba al lado de la puerta, sospechando un intrépido más allá”.

Por eso el libro tensará el género hacia otras orillas, más inestables, y hablará de los ‘Tipos de escape’, mientras salta de anotaciones al margen, cuadernos de datos, hojitas supletorias y anexos que construyen y deconstruyen la búsqueda personal de una mujer.

Ejemplo: “Cualquier tipo de Vagabunda -de ciudad, de campo, de desierto- se viste como si fuera un hombre para pasar inadvertida, adopta posturas masculinas, disimula la voz e incluso el cuerpo. Suele utilizar seudónimos, travestismos en el decir y modificaciones en el ánimo. Todo por temor. Los hombres se comportan como lobos con las rebeldes”.

Costureta textual de intensos diálogos, la autora parece escribir, por momentos, un guión. En todo caso, el libro avanza por una frontera sinuosa donde el diario íntimo, la acotación y la charla, construyen una estructura siempre amenazante.

Más en este plano, la biografía de Fernanda García Lao puede resultar tan interesante como cualquiera de sus obras. Nació en Mendoza, en 1966. Diez años después, la familia se exilió en Madrid, donde residió hasta 1993, año en que se instaló en Buenos Aires.

Ya nos lo había dicho: “Mi vida se podría entender por zancadas: infancia mendocina, adolescencia madrileña, etapa Buenos Aires, idas y venidas pa' aquí y pa' allá”.

Más allá de su notable trabajo como dramaturga y actriz, publicó las novelas “Muerta de hambre” (1° Premio del Fondo Nacional de las Artes), “La piel dura”, la nouvelle “La perfecta otra cosa” (3° Premio Cortázar), así como obras de teatro, cuentos y artículos.
Es claro que, con el tiempo, ha sabido convertir en virtud ese “permanente circular” y su desnorte. Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar