Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

domingo, abril 17, 2011

Omar Genovese reseña La piel dura

Fernanda García Lao
160 páginas
El Cuenco de Plata
2011




Pensar la página como piel que encierra al organismo es algo ingenioso. Pero escribir como si esa piel moldeara el tiempo por sobre cualquier marca en un almanaque, es rasgo de madurez intelectual. Si a ello agregamos un minucioso estudio de los tópicos del personaje principal, el hallazgo de una voz que atraviesa el texto con anotaciones de alto valor poético como cortes en esas acciones externas que intervienen la vida de Violeta, y una anécdota que balbucea algo aterrador hasta arrastrar al lector con un estilo al límite de la respiración agitada en el malentendido, ahí tenemos una novela que reclama sobre sí. Dice mucho más, entonces: que la estructura teatral de los primeros capítulos hilvanan un universo femenino de complejidad sutil, que la voz de Violeta se sacude de clishés lineales en pos de un deseo secreto, violado por la intervención de un implante forzoso. Ella tendrá una mano ajena, que pensará, actuará con temible independencia, invadiendo el tiempo personal, haciendo que la piel exista y mute de otra forma, hasta hacerse de todo el ser. En términos filosóficos, Fernanda García Lao agita el fantasma de un temor primitivo: ser invadido por el engendro de otro, que nos terminará poseyendo. La piel dura tiene origen en el cine, y tal vez la película más referencial sea The Beast with Five Fingers (1946), Robert Florey, con Peter Lorre, donde la mano de un pianista muerto toma venganza con independencia física y con el criterio de su dueño. Imagino a la autora frente al televisor blanco y negro, cuando niña, sorprendida ante un género de terror plagado de inocencias. Esta novela ingresa en un espacio de privilegio, donde la literatura argentina contemporánea pregunta por el cuerpo, junto con La cisura de Rolando de Báñez y El corazón de Doli de Nielsen.



Publicado en el Suplemento Cultura, Diario Perfil, 17-04-2011