Fuera de la jaula

Fuera de la jaula

lunes, marzo 07, 2011

Mascotitas furiosas

Adelanto de La piel dura
Ed. El cuenco de plata
2011

El perro me ladró con su furia enana y ella creo que me insultó, pero no me acuerdo porque me quedé dormida. Al instante caminábamos juntas por una calle onírica y encontrábamos un teatro con una inmensa marquesina que anunciaba, Hoy: GATO CON RABIA. Sacábamos las entradas y nos sentábamos en la primera fila. Analía abandonaba de pronto la butaca y se acercaba al único actor que había sobre el escenario. Un felino vestido de persona. Un asistente corrió a prevenirla. Pero ella quería tocarlo, desatendiendo el aviso y las convenciones sociales. El gato comenzó a ponerse blanco y demente. Cuando parecía que iba a saltarle a la cara, cuando su mejilla estaba destinada al zarpazo, el minino cambiaba radicalmente de actitud y se hacía bueno. Es más, abandonaba su forma para convertirse en medio niño. Un niño peludo y gatuno con necesidad de afecto.

Cuando desperté, entendí la lección. La falta de confianza conduce a la rabia del otro. O, no hay que confiar en los gatos. O, la rabia en escena sólo funciona si hay distancia.

Visto de cerca, cualquier criminal es un niño.