martes, mayo 27, 2008

surrealismo victoriano







Jeffrey Michael Harp, es el artista que hoy me ha hecho sonreir.
Estaba atascada en una serie interminable:
escribir, imprimir, corregir, escribir, imprimir, romper...





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viernes, mayo 23, 2008

A Ias víctimas de la espera



Por AMBROSIO GARCIA LAO

EL PAÍS
18/07/1979


Zama.
Antonio Di Benedetto.
Editorial Alfaguara-Bruguera. Madrid, 1979



Hace siete años se editó por primera vez en España la novela Zama que aquí pasó inadvertida, mientras se la leía en alemán, francés, italiano, inglés y portugués; la canadiense Hilda Creswick de Cowan la estudiaba como ejemplo del sentimiento de autodestrucción; Graciela Ricci publicaba un ensayo titutado Los circuitos interíores: Zama; en Francia proyectaban que este relato fuera la base de un guión cinematográfico; y la narración era galardonada con el Premio Italia-América Latina 1978, que en convocatorias anteriores, correspondió a Juan Carlos Onetti, por El astillero; a José Lezama Lima, por Paradiso, y a Jorge Amado, por Teresa Basita, cansada de guerra, respectivamente y en este orden.
De Zama -que acaba de aparecer en esta nueva impresión de Alfaguara-Bruguera- es culpable Antonio Di Benedetto, periodista y escritor que nació en la ciudad ar gentina de Mendoza en el día de los muertos de 1922, fecha que, con toda su carga simbólica, él no olvida nunca o no quiere olvidar. Y, culpable, porque la culpa es un problema ético suyo; un problema inacabado e inacabable. Si Antígona no hubiera afirmado ya: «Porque sufrimos reconocemos que nos hemos equivocado», ahora sería reflexión propia de Di Benedetto, dentro del autobús que lo lleva y lo trae entre la vivienda modesta que tiene en el barrio de Goya, aquí, en Madrid -donde vive desde hace unos meses-, y la redacción de una revista en la plaza del Doctor Marañón. Apretujado por la gente que coincidió -vaya uno a saber por qué, con el ciclo vital de Di Benedetto-, él anda oculto detrás de una barba enorme de dos años de edad; embozado con palabras demorosas y muy quedamente explicadas, y poniendo por delante una mano que estrecha con desganada humedad como para hacer la señal indubitable de que todo para él es la absurdidad; que está por encima de lo absurdo.
Zama es el relato de la prolija y total destrucción que padece -entre 1790 y 1799- don Diego de Zama, un imaginario asesor letrado de un gobernador del virreinato del Río de la Plata. Una destrucción que se cumple desde afuera y por adentro del propio Zama y que se relata con un lenguaje matemático por su precisión y por el progreso de la acción
Es el mismo Di Benedetto quien define a esta novela como «un libro de la espera, no de la esperanza», que ha dedicado «a las víctimas de la espera». Con la espera de Diego ,de Zama -que aguarda lo trasladen a Buenos Aires, a Santiago de Chile o a la corte, en España-, este excepcional escritor argentino vuelve a ser implacable, como en varios de sus cuentos que terminan acongojando.a fuerza de ir acumulando imágenes literarias que nos van encerrando en la ontológica cavilación del hábil deslinde entre lo místico y lo erótico, y la finísima separación que hay entre la vida y la muerte. Es por esto que, a mí, Di Benedetto me parece un apasionado que anda ahora por Madrid, disimulando la fortaleza que lleva adentro, aunque hable muy bajo y se las ingenie para citar constantemente a su muerte, noticia propia que es, al fin, la gran carga vital de todos nosotros.
Di Benedetto empezó a estudiar abogacía y, al año siguiente, a hacer periodismo. («Prefiero la noche; prefiero el silencio.») En 1953 apareció su primer libro de cuentos: Mundo animal («...con la satisfacción de saber que lo mío va más lejos de donde yo pude llevarlo.»). Después, en 1955, la novela El pentágono; en 1957, Grott o cuentos claros,- en 1958, Declinación y ángel, cuentos; en 1961, El cariño de los tontos, cuentos; en 1964, El silenciero, novela; en 1965, Two stories, cuentos; en 1069, Los suicidas, novela; en 1978, Absurdos, cuentos, y en estos días, esta nueva edición de Zama, que andaba dando vueltas por el mundo desde 1972.
Muchas veces salió de Argentina para dar una conferencia o presentar un libro suyo en sitios distintos. Y no se despedía; saludaba al regresar y siempres volvía. A fines de 1977 hizo al revés y no sabe si volverá. En la Universidad de Rennes dio un curso sobre literatura fantástica argentina, a principios de 1978. Anduvo por Europa, pensó quedarse a vivir en Italia y al fin se decidió por España. Por supuesto que le escribían mal el apellido, como al creador universal del teatro del absurdo, Jardiel Poncela, que le ponían Javier Cancela; casi nadie sabía quién era; los porteros le acusaban de desconocimiento del idioma por llamarle a la taquilla del teatro boletería (en general, los porteros no leen a Dámaso Alonso), y al fin EL PAIS lo detectó a poco de llegar. En una entrevista en RTVE, al escucharlo insistir sobre aquel día de los muertos de 1922 en el que nació, le preguntaron: «¿Pero hoy está usted "en baja", o siempre es así?» Y él respondió: «No, hoy tengo un día extrañamente feliz.» Claro que también Di Benedetto ha declarado: «Soy argentino; pero no he nacido en Buenos Aires. Bailar no sé, nadar no sé, beber si sé. Y auto no tengo. » Y ha escrito un cuento en el que relata que lo encierran en una caja y termina teniendo la forma cuadrangular del recipiente. En sus narraciones está el hombre; pero nunca faltan irracionales ma.riposas, pericotes, monos, perros, víboras, pájaros...
En un cuento sospechadamente autobiográfico dice: «El quejido es una voz estéril... Y no puedo entender si la angustia me viene de pensar o si es que hace falta la angustia para poder pensar.» Está bien que haya elegido España para vivir, si esa es su cavilación primera. Está bien porque, además, trabaja el idioma como un ebanista: artesanalmente.

La nota completa de El País, acá:

martes, mayo 20, 2008

¿Humanista u Onanista?


Les voy a recordar lo que hizo Gombrowicz cuando recibió el Premio Internacional de Literatura hace ya cuarenta años.
Se le había despertado un apetito feroz al enterarse, leyendo una nota de "Le Monde", que el galardón había pasado de diez mil a veinte mil dólares.
Lo primero que atinó a hacer cuando supo que lo había ganado fue preparar una lista de sus enemigos literarios, regocijándose de antemano con la amargura desesperante que les iba a despertar. Ya con el premio en la mano escribe el famoso diario del hijo ilegítimo para mortificar a sus enemigos polacos de Londres.
"El crítico francés Michel Mohrt, al defender mi candidatura en su magnífica intervención en la sesión del jurado, dijo entre otras cosas:
‘En la creación de este escritor hay un secreto que yo quisiera conocer, no sé, tal vez es homosexual, tal vez impotente, tal vez onanista, en todo caso tiene algo de bastardo y no me extrañaría nada que se entregara a escondidas a orgías al estilo del rey Ubú’
Esta perspicaz interpretación de mis obras y de mi persona, de acuerdo con el mejor estilo francés, fue pregonada con bombos y platillos por la radio y la prensa internacional y, en consecuencia, los jóvenes que se reúnen en la plazoleta de Vence al verme pasar comentan por lo bajo: –Mirad, es ese viejo bastardo, impotente y homosexual que organiza orgías.
Y puesto que la delegación sueca me apoyó en ese jurado por mi condición de escritor humanista, algunos informes de prensa llevaban un título rimado: ¿Humanista u onanista?"

(texto enviado por el gombrowizcida Juan Carlos Gómez, alias Goma)

sábado, mayo 17, 2008

besame la corteza


"Una persona puede tener mucha inteligencia general, un gran conocimiento de un dominio específico y las habilidades necesarias para ser creativo, y no poder serlo. Necesita entonces un componente extra: la habilidad para desarrollar soluciones alternativas o un pensamiento divergente. Esto puede tener una base genética, pero definitivamente el factor sociocultural juega un rol esencial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza va remodelando las conexiones neuroanatómicas necesarias para generar las soluciones innovadoras que resultan de este pensamiento divergente", explica Ezequiel Gleichgerrcht, especialista en biología y neurociencias.

Según Anne Dietrich, investigadora de la American University en el Líbano, existen dos tipos de creatividad: la deliberada, que se pone en marcha activando circuitos de memoria grabados en el cerebro y manejados por la conciencia racional; y la espontánea, que activa circuitos de la corteza prefrontal ligados al sistema límbico (la red de centros cerebrales más primitivos, en términos evolutivos, vinculados a los sentimientos y al placer-displacer, entre otras cosas). La creatividad espontánea, entonces, no solo es fruto de ideas conscientes sino también de emociones no conscientes.

En cualquier caso, podría decirse que para ser muy creativo hay que ser un poco border : percibir la realidad en tonos diferentes del resto de las personas, ser capaz de asociar ideas y recuerdos incongruentes, rebelarse ante las normas establecidas y encontrar nuevas soluciones a lo aparentemente irresoluble son signos de creatividad con mayúsculas. La delgada línea que divide a los creativos de los locos todavía no se dibuja en los manuales de psiquiatría.


La nota completa de Alejandra Folgarait para La Nación, acá:
Imagen: Claude Cahun

sábado, mayo 10, 2008

En la ruta cruel

LAS/12
Página12
Mayo 2008


Nacida a principios del XX en el seno de Suiza –país cucú donde nunca pasa nada- Ella Maillart pasó de ser una niña delgaducha a una experimentada deportista y navegante. En su insólita vida trabajó de mecanógrafa, modelo de un escultor, doble de riesgo o profesora de francés, participó en cine como guionista, actriz y asistente de dirección. Pero lo que realmente le gustaba dirigir era su destino, sobre esquís o en embarcaciones de cualquier tamaño. Una auténtica Ulises, que puso rumbo a Grecia rodeada de sirenas.

Por Fernanda García Lao

El 7 de julio de 1928, cuatro jóvenes europeas, Ella Maillart, Marthe Oulié, Hermine e Yvonne de Saussure, partieron a bordo del Bonita, una embarcación sin motor de catorce toneladas, desde el Puerto viejo de Marsella, rumbo a Grecia. Costearon Córcega, Cerdeña y en Sicilia, Yvonne de Saussure abandona la expedición por motivos inciertos. En Naupacta, antigua Lepanto, embarcó Mariel Jean-Brunhes (con provisiones). Las chicas atravesaron el canal de Corinto -la etapa más complicada- y tres días más tarde llegaron a Falero, el viejo puerto de Atenas donde debieron abandonar la decrépita embarcación y tomar un vapor en El Pireo.

Ella Maillart había nacido en Ginebra en 1903. Su padre era comerciante de pieles y su madre una danesa con espíritu deportivo que abandonaba a su marido cada domingo para ir a esquiar. Desde muy niña, Ella adora la lectura de mapas y los libros de aventuras.
Al cumplir diez años, la familia se traslada a la orilla del lago en Creux-de-Genthod, a unos 7 kilómetros de Ginebra. Allí conoce a Hermine - "Miette"- de Saussure, hija de un oficial naval francés, de la que se hará inseparable compinche de aventuras. Ella comienza a descubrir que sus lecturas y la vida al aire libre pueden coexistir. Su delicada salud se ve fortalecida y en poco tiempo se convierte en esquiadora y navegante. Con Miette aprende a dominar barcos cada vez más grandes, con los que se alejan un poco más cada día. A los 13, gana sus primeras regatas. Mientras tanto, Europa está en guerra y las dos adolescentes detestan la época que les ha tocado vivir. Entonces leen e imaginan viajes imposibles. Cada vez, un destino diferente. Al terminar la escuela, viaja sola a Inglaterra para aprender inglés, idioma en el que escribirá la mayoría de sus libros.

"Excepto cuando estoy navegando o sobre un esquí, me siento perdida, sólo vivo la mitad de la vida. Todo es deprimente, salvo leer”.

Para leer el resto de la nota, acá:
En la ruta cruel

jueves, mayo 08, 2008

detrás de esa frente


"Modelo. Encerrado en su misteriosa apariencia. Atrajo hacia sí todo lo que le era exterior.
Parloteo visible de los cuepos, de los objetos".
Palabras: Robert Bresson
Imagen: Diane Arbus

Feria del Libro de Madrid, firmas 2026