viernes, agosto 31, 2007

Familia para armar

Nota
La Voz del Interior



Suplemento Cultura
30-08-2007
Gustavo Pablos



La perfecta otra cosa

En la literatura argentina joven predomina el contraste entre quienes ejercen ciertas formas de la solemnidad y quienes se inclinan a otras tantas variantes del desenfado, y en ambas zonas están aquellos que –más allá de esas tensiones– además buscan desarrollar una voz propia. Esa voz quizás sea la única garantía de que las cosas puedan ir realmente bien, ya que dedicarse a la dicotomía solemnidad versus desenfado suele ser poco productivo porque va acompañada de otra no menos injustificable: lo nuevo frente a lo viejo. Tanto la ironía y el exceso de unos como el rigor y la precisión de otros tienen una extensa tradición. Por eso no basta con disparar la escritura y desorganizar la trama ("ser chistoso e informal") ni tampoco ajustarse a ceñidos mecanismos ("ser serio y disciplinado") para ilusionarse con la posibilidad de despertar –y "conectar" con– los impredecibles deseos del lector. En ambos casos, quizás sea más interesante pensar que sólo la invención de una lengua dentro de la lengua, de un estilo personal, podrá conceder un plus sin que necesariamente éste se convierta en garante de una confirmación (sea masiva o reducida). Sólo ese registro de voz –único e intransmisible– permitirá desarrollar las historias que cada uno tiene para contar. Fernanda García Lao puede ubicarse en el grupo de los desenfadados y su nouvelle presenta la elegancia de una prosa fluida, rápida, ligera pero matizada con un tono poético áspero, sórdido y levemente desesperanzado. Es el tono que esta historia necesitaba, o mejor, la historia salió porque la autora se encontró con ese tono. La perfecta otra cosa muestra un territorio alucinado y por momentos absurdo, donde cada una de las voces de los siete capítulos narra desde un tiempo inmemorial (¿estarán muertas?) la historia de una familia, o algunos de sus episodios, y lo que hicieron con sus vidas a partir de ese origen o de ese paso. Todos los protagonistas tienen una versión de los hechos, y desde su perspectiva cuentan el cuento de una microsociedad humana que con silencios, omisiones, rencores, indiferencias, infidelidades y secretos bien protegidos se convirtió en una máquina de expandir malentendidos y sus efectos. Los personajes son Adolfo, un padre de familia con una doble vida; su esposa, Rosalín, una aparente madre clásica con una sexualidad contenida; sus delirantes hijos, Eva y Adonis, que buscan calmar el desconcierto estimulado por el núcleo del que provienen y por sus extravagantes decisiones y desplazamientos. También la inquieta y voraz tía Jessica; un excéntrico abuelo, Isidro, y el disparatado o psicótico cura del pueblo, Tancredo. Un cuadro de sufrimientos y tragedias asoma a través de las confesiones irónicas, absurdas, cáusticas, pero también crueles, autoindulgentes, egoístas, de quienes vivieron entre el malestar y la desesperanza. Pero además, en los pliegues de esos relatos, se desliza un enigma que será el lector quien deberá esclarecer hacia el final. En esta vertiginosa narración cada una de las voces es la de una criatura perdida, una identidad con un singular stock de experiencias que la condena a buscar permanentemente la –quizá– perfecta otra cosa.

domingo, agosto 26, 2007

Viva el ABL


La ciudadanía porteña empieza a sospechar que se equivocó al consagrar al empresario Macri. ¿Nadie sospechó que el señor de bigotitos iba a potenciar sus ganancias? ¿No es eso a lo que se dedica un empresario?
Astutos Bandoleros y Ladinos. Señores, que no alumbren, que no barran, que no limpien. Viva el sorete.

jueves, agosto 23, 2007

Soy hija de este barco

Mis padres se conocieron en alta mar










Motonave: Alberto Dodero
Tripulantes: 158
Pasajeros: 729 pasajeros, (13 1ª)
Eslora: 158,57
Capacidad combustible: 1.546 D. O.
Dos motores Diesel Werkspoor – Sulzer; 2T SA; 10 cilindros (600 x 1.040). N. V. Koninklijke Maats “De Schelde”
Calderas: 10.000 CVe.
Hélices: 2
Velocidad: 17 nudos.

1951. Construido para la empresa Flota Argentina de Navegación de Ultramar F. A. N. U., (Argentina) con el nombre de SAN LORENZO pero se le cambió el nombre al fallecer Alberto Dodero durante el alistamiento de la nave. Diseñado por Thorwald Horn.
Gemelo del MAIPU y del YAPEYU.
1961. 24 de Mayo. Transferido a E. L. M. A. Empresa Líneas Marítimas Argentina S. A. (Argentina) al fusionar FME y FANU.
1971. Primer viaje con ovejas entre Freemantle, Australia y el Golfo Pérsico.
Transferidos a Transagro S. A. Naviera y Agropecuaria. (Claussen de Dinamarca).
1985. 28 de Agosto. Arribó a Kaoshiung, Taiwán para ser desguazado por Bysing Steel Co. Ltd.

domingo, agosto 19, 2007

OuLiPo en Argentina


La literatura en juego.

Martes 21 y miércoles 22 de agosto desde las 18:30 en Malba
Jueves 23 y viernes 24 de agosto en la Alianza Francesa.
Entrada libre y gratuita.

En el mes de agosto, los escritores franceses Marcel Bénabou y Hervé Le Tellier visitarán Buenos Aires en un evento organizado de forma conjunta por Malba - Fundación Costantini, la Alianza Francesa y la Embajada de Francia en Argentina.

Los autores dictarán talleres y conferencias, además de compartir diálogos con escritores argentinos para conversar sobre la experiencia creativa de OuLiPo, singular grupo francés que se dedica a inventar nuevas formas literarias aplicando recursos de las matemáticas. Fundado en 1960 y con influencias del surrealismo y la patafísica, OuLiPo congregó a escritores, artistas y científicos de la talla de Raymond Queneau, Italo Calvino, Marcel Duchamp, Luc Étienne, Georges Perec, entre otros. Este año se cumplen 25 años de la muerte de Perec y 60 de la primera publicación de Ejercicios de estilo, texto emblemático del grupo. Las jornadas abordarán el pasado y el presente de este movimiento que, a 47 años de sus comienzos, sigue creciendo entre los intelectuales y el público.
Imagen: Georges Perec

martes, agosto 14, 2007

Bergman


Del 16 al 22 de agosto se verán en Buenos Aires, en copia en fílmico (35mm), siete de los más importantes títulos de la filmografía de Bergman. La cita es en el cine Cosmos.

Jueves 16: JUVENTUD DIVINO TESORO ("Sommarlek", Suecia/1950). Dir.: INGMAR BERGMAN. Guión: I.Bergman y Herbert Grevenius, según una historia original de Bergman.

Viernes 17: DETRÁS DE UN VIDRIO OSCURO ("Sasom i en spegel", Suecia/1961). Dir. y Guión: INGMAR BERGMAN.

Sábado 18: EL SEPTIMO SELLO ("Det sjunde inseglet", Suecia/1956). Dir.: INGMAR BERGMAN. Guión: I. Bergman, según su pieza teatral en un acto "Pintura sobre madera".

Domingo 19: LA FUENTE DE LA DONCELLA ("Jungfrukallan", Suecia/1959). Dir.: INGMAR BERGMAN. Guión: Ulla Isaksson, según la balada anónima del siglo XIV "Töres dotter i vänge".

Lunes 20: EL SILENCIO ("Tystnaden", Suecia/1963). Dir. y Guión: INGMAR BERGMAN.

Martes 21: EL DEMONIO NOS GOBIERNA ( Fängelse –Suecia 1948 ) Dir. y Guión: INGMAR BERGMAN.

Miércoles 22: CUANDO HUYE EL DIA ("Smultronstallet", Suecia/1957). Dir. y Guión: INGMAR BERGMAN.

Noticia enviada por Sergio Colombo. Imagen Egon Schiele

miércoles, agosto 08, 2007

Los Inrockuptibles de agosto


"La perfecta otra cosa, segunda novela de Fernanda García Lao, va construyendo el rompecabezas coral de una suerte de fábula moral o historia de familia alucinada a partir de una serie de voces que giran alrededor de un agujero indecible que las nuclea. Con una mirada tan tierna como cruel sobre sus criaturas, las piezas se van ensamblando, pero nunca del todo, porque las palabras contradicen la lógica realista, embriagadas en su propia voluptuosidad..."
Matías Capelli.
(La nota completa "Tete a tete" entre el artista plástico Alfredo Sabat y García Lao, en la revista de este mes).

domingo, agosto 05, 2007

Todos somos chicos perdidos en el bosque


Diario El Litoral
(4-08-07)
Por Jorge Beson

Siete confesiones conforman esta novela ("narración polifónica con tendencia al onanismo", apunta la autora) en la que siete miembros de una familia van armando una red de relaciones y patizambas coordinadas que confluirán finalmente en un rompecabezas distinto para cada lector (pero, como apunta Perec: "... a pesar de las apariencias, no se trata de un juego solitario: cada gesto que hace el jugador de puzzle ha sido hecho antes por el creador del mismo").
No nos encontramos, de todas maneras, ante un enésimo caso de novela con estructura cansinamente juguetona, con enrolladas sagas incestuosas o con esforzadas complicaciones faulknerianas (incluso cuando una guía de personajes, filiaciones y relaciones al principio del libro parece fundar un homenaje al gran autor de "Absalom, Absalom"). Lo que salva a "La perfecta otra cosa" de éstos y tantos otros percances comunes en la rastrera -debido a su parco vuelo estilístico- literatura zafada y delirante de los últimos años en la Argentina, y lo que también la conforma como una novela atrapante y divertida, es la capacidad de García Lao (una capacidad de la que ya había dado muestras en su anterior novela, "Muerta de hambre") por hurgar hondo en las voces de los personajes y en las situaciones, más allá de lo desopilante y de cualquier exacerbamiento.>
En la mejor tradición (en la mejor y esotérica tradición, ni atisbada por cátedras y academias) del humorismo -jovialidad, vitalidad, gracejo- rioplatense, en la que cómodamente se codean Niní Marshall, Felisberto Hernández, Copi y Marosa di Giorgio, el talante de García Lao es conturbado, intrépido e inocente a la vez, unido a un estilo de asociaciones imposibles y exactas, tipo: "Todos decían que mis labios eran imponentes. A los trece años, sufrí una crisis de personalidad y ladré hasta quedar afónica", o "Maya acariciaba los verbos con mano delicada. Y las palabras se daban cuenta. Se vestían especialmente para ella y nunca decían torpezas", o "No importa si tienes los dientes torcidos, porque te veo perfecta".>
Los personajes de "La perfecta otra cosa", más o menos queribles, más o menos asquerosos, son, como todos los humanos, chicos perdidos en el bosque. Los acosan vendavales, bestias lujuriosas e inundaciones. De vez en cuando, cuando el mundo se desdibuja y de las aves sólo queda el pico volando, cuentan con la gracia de encontrar un brazo que se les tiende desde fuera de la jaula y del delirio, y sienten por primera vez que están existiendo puesto que son mirados por unos ojos llenos de brillos. Los ojos de la perfecta otra cosa que es su principio.
Imagen: Semilla Bucciarelli

Un modelo para armar

Diario La Capital
(5-08-07)

Por Lisy Smiles
La perfecta otra cosa, de Fernanda García Lao.
El Cuenco de Plata, Buenos Aires, 2007, 128 páginas, $28.

La perfecta otra cosa que motiva el libro de Fernanda García Lao se asemeja en mucho a un dios o a su contracara, aunque vale aclarar que ese opuesto no necesariamente remite a un diablo. Todos los silencios escondidos, las palabras calladas, los gritos negados, la libido sublimada o los secretos mal guardados pueden ser habitantes de esa cosa.El libro puede considerarse una nouvelle. Sí, es corto, pero denso. No tiene una sola trama, menos aún un solo registro o tono. Puede ser tomado como un rompecabezas. Las piezas que lo componen tienen siempre costados punzantes, hirientes, provocadores, que sólo se disipan cuando aparece una válvula que permite un respiro, muchas veces momentáneo. Pero, ¿cuál es la historia que merece ser contada por cada uno de los puntos de vista de sus protagonistas? Ese es el misterio, quizá la trama única. “La perfecta otra cosa” tiene mucho de mística.Escrita como a borbotones, sus personajes no tienen paz. Y pareciera que tras cada monólogo, un desafiante ¿y qué? apareciera como colofón indeleble.García Lao se mete con la familia, esa tan típica, pero en donde los personajes hablan, sin filtro alguno, en primera persona. La autora ha repetido en más de un reportaje que detesta los confesionarios, sean religiosos o psicoanalíticos, pero a sus personajes los somete a una confesión que por momentos parece abusiva, y eso molesta y a la vez atrapa al lector.Un típico padre de familia (Adolfo), una carnosa madre (Rosalin), un par de mellizos al borde de lo psicótico (Eva y Adonis), una irreverente tía (Jessica) junto a un travestido abuelo (Isidro) y a un delirante pariente (Tancredo) componen este fresco donde pareciera que nadie tiene la última palabra, aunque cada uno se viste de autor.Cada personaje se adueña de un capítulo y cuenta su historia, y así refiere al resto, donde obviamente nada ni nadie es lo que parece. No es un texto coral, o en todo caso si lo es no privan ni la armonía ni la melodía clásica, más bien el relato se vuelve desafinado, y ahí encuentra su marca. Cierta oralidad y el manejo del absurdo aportan pinceladas que dan brillo a rincones, a veces, un tanto oscuros.Seguramente aquel que logre armar este rompecabezas conseguirá descubrir la perfecta otra cosa, que acecha sin piedad sobre cada integrante de esta familia tan normal y sin comillas. Esa es la propuesta, y para que no queden dudas, García Lao advierte en el principio del libro: “«La perfecta otra cosa» es una narración polifónica, con tendencia al onanismo. Cada personaje altera, completa o contradice al resto. Hay sobredosis de autoindulgencia. Lector, no sea ingenuo”.Así como el humor, el disloque o el absurdo aparecen en los momentos justos y operan como válvulas en la densidad de los textos, esa irrupción torna fragmentario cualquier atisbo de verdad. Sólo hay verosimilitud asegurada de la mano de la primera persona con la que cada personaje se narra a sí mismo.Al avanzar en los capítulos, y por ende en los personajes, recién es posible sospechar la clave de esta pequeña novela. Y al continuar, la sospecha se ahonda y hasta invita a una lectura cómplice. El final es de cada personaje, como el inicio, y en eso el lector tendrá su propio rol. ¿Acaso alguien no se sintió tentado alguna vez de armar y desarmar el mismo rompecabezas como una forma de desafiarse a sí mismo? Y ese es el juego al que invita Fernanda García Lao.

sábado, agosto 04, 2007

Boquita apretada


Ni una palabra para ti saldrá
de esta boca viscosa
imposible
boca de yeso
con los labios impertinentes
aunque estén
clausurados
Imagen y texto fgl

miércoles, agosto 01, 2007

Babel


"La TV trae sus canales de lodo al seno de la familia. El hampa se ha hecho huésped de cada hogar. Así, la niña virginal se desviste ante la lujuria golosa del galán de turno; el jovenzuelo recibe su lección de fechoría y el viejo se aferra reblandecido a la farándula procaz que lo infama".

"Ya no hay delicadeza. Dosis de imbecilina han creado una ridiculosis crónica en el gusto refinado".
Juan Filloy. Yo, yo y yo
Imagen: Bruegel

Feria del Libro de Madrid, firmas 2026